Norte de Marruecos, Día 1: Tetuán

Este viaje por Marruecos ha sido todo un cúmulo de sensaciones y sentimientos encontrados. Marruecos es un país tan diferente que abruma la primera vez que pones un pie en él.

Al principio te sientes fuera de lugar pero a medida que van pasando las horas y los días, este país te cautiva y empiezas a verle todas esas cosas buenas que tiene y que lo hacen tan diferente.

Nosotros decidimos emprender esta ruta porque nos apetecía salir de la zona de confort y conocer otra cultura, otras costumbres y otros paisajes. Sabíamos que no iba a ser un viaje cómodo como los que solemos hacer, pero aún así, nos podían las ganas de vivir esta aventura los tres juntos y nos pusimos a planearlo.

En este post tenéis todos los preparativos y la organización de esta ruta de 6 días por el Norte de Marruecos.

La noche anterior a nuestra primera toma de contacto con este país decidimos dormir en ALGECIRAS, ya que desde allí partía el ferry que nos llevaría a CEUTA al día siguiente y desde donde cruzaríamos la frontera hacia MARRUECOS.

Dormimos en un hotel súper cerca del puerto, en el AC HOTEL ALGECIRAS, A MARRIOTT LIFESTYLE HOTEL. A este hotel le pongo un diez por su confort, por su variado y riquísimo desayuno y por el buen trato que nos dieron ofreciéndonos una habitación superior a la que teníamos reservada.

La corta travesía que separa Algeciras de Ceuta la hicimos con TRASMEDITERRÁNEA embarcando también nuestro coche, por supuesto. El trayecto dura una hora escasa y si el mar no está movido, la verdad es que ni te enteras.

Después, cruzar la frontera de ESPAÑA con MARRUECOS por Ceuta es bastante caótico. A medida que te vas aproximando con el coche se te acercan decenas de ceutíes o marroquíes ofreciéndote los papeles que hay que rellenar para gestionártelo todo a cambio de una propina. La cantidad es voluntaria pero a veces te piden entre 5-10 euros por, según dicen ellos, realizarte los trámites más rápidamente.

No es un paso de frontera muy ordenado y se ve claramente que no hay un procedimiento claro y transparente. Así que cuanto antes pasemos por allí, mejor que mejor.

Nada más entrar a MARRUECOS, pero nada más entrar, ya sientes que has cambiado de país, de cultura, de todo. Es increíble que este país esté tan cerca y sea tan diferente a lo que estamos acostumbrados. Al entrar ya ves miseria, gente sentada a los lados de la carretera sin hacer nada y tiendas y bares de carretera que no invitan nada a parar.

Como os decía al principio, Marruecos impacta la primera vez que pones un pie en él, pero hay que seguir y darle la oportunidad de ofrecernos todo lo que tiene, que es mucho y muy interesante.

Primera y única parada del día: TETUÁN. La “paloma blanca” según diversos poetas árabes.

Tengo tanto que deciros de TETUÁN que no sé por dónde comenzar.

Algo que hay que saber es que esta ciudad es poco turística. A pesar de su singularidad y belleza resulta poco habitual encontrarte con turistas occidentales por la calle. Hay épocas en las que hay más turismo (Semana Santa o verano por ejemplo) pero cuando fuimos nosotros, los pocos visitantes que encontramos estaban alojados en nuestro hotel.

Nuestro alojamiento estaba ubicado en el centro de la MEDINA. Escogimos EL REDUCTO para alojarnos y no pudo ser mejor idea. Está situado en plena medina y es uno de los alojamientos más populares de la ciudad. Una decoración cuidada al detalle, un restaurante con riquísima cocina marroquí, uno de los pocos sitios que sirve alcohol en esta ciudad y una azotea con unas increíbles vistas de TETUÁN.

Su dueña, Ruth, un encanto de mujer que nos trató de maravilla y enseñó a Sara unos preciosos gatitos recién nacidos que tenía al lado del Riad. Recomiendo muchísimo este alojamiento.

Como dato curioso os diré que este fue el alojamiento del equipo de EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, una serie de mucho éxito basada en la novela de la escritora MARIA DUEÑAS. Se alojaron aquí durante el tiempo en que estuvieron rodando la serie en las calles de TETUÁN. Podéis ver algunas fotos y dedicatorias para RUTH en la web del Riad.

El único problema que puede tener es que al estar en pleno centro no se puede aparcar cerca y tienes que llevar el coche a un párking cercano (de módico precio). No obstante, nos ayudaron en todo, nos acompañaron y nos llevaron las maletas.

Nuestra habitación en EL REDUCTO fue la SUITE BAGDAD y quedamos maravillados nada más entrar en ella. Nos sentimos muy cómodos allí.

Tuvimos que esperar una media hora a que prepararan nuestra habitación pero nos invitaron a un refresco mientras esperábamos. Todo detalles, ya os digo.

En cuanto estuvo lista, nos instalamos y nos fuimos a recorrer la Medina y los alrededores del PALACIO REAL en la PLAZA HASSAN II, la cual quedaba a dos minutos de distancia desde el alojamiento.

Muy cerca de allí se encuentra también el TEATRO ESPAÑOL, dentro del BARRIO ESPAÑOL. Se trata de un paseo por el legado de lo que fue el protectorado español en tiempos de la Guerra Civil.

En el BARRIO ESPAÑOL (también llamado ENSANCHE ESPAÑOL) se encuentra la Iglesia de Nuestra Sra. de la Victoria, concretamente en la Plaza de Moulay El Hehdi, centro neurálgico de la ciudad.

En esta plaza y en las calles adyacentes se observa un bonito estilo colonial en sus edificios. Además, existen comercios que conservan sus nombres en español, como el Salón de Peluquería Granada.

No os podéis perder una visita al Feddan Parktambién situado en el ENSANCHE ESPAÑOL y con unas bonitas vistas de la ciudad. Allí mismo se encuentra el parking donde dejamos nuestro coche.

Y…¿qué  puedo contaros de la MEDINA de TETUÁN?

Todo lo que os diga va a ser poco. Una vez volvimos del viaje mi frase más repetida fue: “Hay que ir y verlo”. Pues a esta MEDINA hay que ir, saborearla, conocerla y dejarse impresionar. Aunque ya os digo que es difícil transmitirlo a alguien; hay que vivirlo.

La MEDINA de Tetuán, declarada PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD por la UNESCO, es auténtica, genuina, nada enfocada al turismo. Todo es tal cual un día normal en Tetuán. Caótica, bulliciosa, llena de vida.

La primera vez que tomas contacto con una Medina así te impresiona mucho: la suciedad, los olores a veces poco agradables, el modo en el que venden la carne y el pescado, las moscas, la comida tirada en el suelo, los carros de pescado que pasan por en medio de las estrechas callejuelas a toda prisa y te tienes que apartar acelerado, las especias que inundan el ambiente con su perfume, los dulces que se venden formando montañas y acechados por alguna que otra avispa…

Los pollos vivos y  “despeinados” disponibles para llevarte los que desees o incluso huevos recién puestos.

En definitiva, el ir y venir de los lugareños que, ni se paran a mirarte ni se fijan en que tú eres de los pocos “diferentes” que pasean por allí observándolo todo con la boca abierta y haciendo fotos de todo aquello que no estás nada acostumbrado a ver. Es como trasladarse en el tiempo, tal cual.

Es duro el primer contacto, no creo que eso lo niegue nadie, pero es tan emocionante a medida que pasan las horas… Es una cultura completamente diferente a la nuestra y eso, quieras o no, te acaba cautivando.

Después de un estresante paseo por la Medina nos fuimos al Riad a ducharnos, a comer y a descansar un poco. Degustamos la rica cocina marroquí de EL REDUCTO, entre otras cosas uno de los platos más famosos en Marruecos: el TAJÍN DE CORDERO. Aunque también lo hay de pollo y de verduras.

Por la tarde nos citamos con un guía local facilitado por el hotel. Se llamaba Rashid y tengo que decir que el trato que nos dio no pudo ser mejor. Nos enseñó la Medina de Tetuán en profundidad, lugares a los que no hubiésemos ido sin él, desde luego.

La visita fue muy interesante y con él conocimos la zona de curtidores, un cementerio encaramado en la parte más alta de la ciudad, unos barrios llenos de tiendecitas de artesanos, la tienda de alfombras de Mohammed y muchísimos más lugares que nos dejaron entusiasmados.

Rashid nos contó buena parte de la Historia de Tetuán. Observamos cómo vivía intensamente lo que contaba y cuánto amaba su ciudad. Nos transmitió mucho y nos dejó reflexivos, eso sí es cierto.

Durante el camino vimos mucha miseria y mucha gente (sobre todo ancianos) tirados en el suelo sin hacer nada, ni siquiera pidiendo limosna. La imagen era desoladora en algunos rincones, todo hay que decirlo.

Me da rabia que la gente solamente cuente lo colorido y fantástico que es Marruecos y que pase por alto que, entre especias de colores y bolsos de piel, hay gente viviendo en la más absoluta de las miserias. Y si os doy este dato es simplemente para que vayáis preparados para ver mucho más que explosión de color, babuchas, té a la menta y bonitos paisajes.

Rashid nos enseñó muchos de los entresijos de la ciudad: pequeñas mezquitas, baños turcos, rituales de boda, tiendas de productos típicos y artesanales y también nos metió por callejuelas a las que no hubiésemos entrado jamás de no ir acompañados por él.

Esta visita mereció mucho la pena y nos fuimos de vuelta al RIAD más que satisfechos. Le dimos la voluntad, que creo recordar que fueron unos 20 euros al cambio.

Una vez acabada la visita dimos un último paseo por los alrededores del PALACIO REAL y decidimos ir a cenar a nuestro Riad aprovechando que se trataba de uno de los restaurantes más famosos y mejor valorados de la ciudad.

Nos tomamos una cerveza que nos habíamos ganado con creces después del largo paseo por la MEDINA de TETUÁN.

Terminamos el día en la azotea de EL REDUCTO contemplando TETÚAN de noche y escuchando la llamada a la oración que se te queda grabada para siempre después de pasar unos días en Marruecos.

Tetuán, una ciudad fascinante que no os podéis perder si estáis de ruta por el norte de Marruecos. Nada que ver con ciudades mucho más turísticas como MARRAKECH.

Una experiencia imprescindible si queréis conocer un MARRUECOS más auténtico y genuino.

En el siguiente post os hablaré de cierto pueblo azul que conquista a todos los turistas y que también nos cautivó a nosotros.

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