LISBOA, DÍA 1: Toma de contacto

Nuestro viaje a Lisboa fue en Navidad y en coche desde Valencia. Hicimos noche en Mérida para que no fuese todo del tirón, sobre todo por la niña. Así pues, llegamos a una hora prudente a la capital portuguesa, dejamos coche y maletas en el hotel y nos pusimos en camino (andando) hacia el centro de la ciudad. El hotel estaba algo retirado (unos 20 minutos caminando) pero, como no teníamos prisa, recorrimos todo despacio y saboreando cada cosa que veíamos. El hotel nos gustó bastante. Fue el HOLIDAY INN LISBON. Aunque no era demasiado low cost, he de decir que la relación calidad-precio fue buena.
En nuestro recorrido pasamos, sin haberla buscado, por la entrada del metro de PICOAS, diseñada por el mismo arquitecto de las famosas bocas de metro parisinas de estilo Art Noveau (Hector Guimard). Esta boca de metro fue cedida por Francia y resulta de lo más curioso verla allí recordándote a la capital francesa.
Después llegamos a la PLAZA DEL MARQUÉS DE POMBAL y al famoso parque de EDUARDO VII. Esta plaza está rodeada de edificios enormes que albergan grandes hoteles y bancos de renombre. Además, es el comienzo de una de las vías principales de la ciudad: AVENIDA LIBERDADE. Es una larga avenida que recorrimos entera a la ida y también a la vuelta. En esta avenida hicimos un alto en el camino para reponer fuerzas. Comimos en un resturante que habíamos visto recomendado en la guía y que era de un reconocido cocinero lisboeta que tenía tres restaurantes más con diferente nombre también próximos a la Avenida Liberdade. El que nosotros escogimos fue GUILTY BY OLIVIER y realmente nos encantó. Comimos genial y nos trataron de maravilla.
Proseguimos nuestro camino hasta llegar a la PLAZA DE RESTAURADORES y a continuación a la frecuentada PLAZA DE ROSSIO. Un poco antes de esta plaza se encuentra la Estación ferroviaria de ROSSIO cuya fachada es digna de ver. Me encantó tanto por el día como por la noche. Desde esta estación se puede tomar el tren que te lleva a Sintra (visita imprescindible).
La PLAZA DEL ROSSIO es el centro neurálgico de Lisboa y está llena de restaurantes y tiendas de todo tipo. Allí se encuentra el famoso Café Nicola con su fachada art decó. Nos acercamos a la PLAZA FIGUEIRA, otro lugar muy frecuentado del centro de Lisboa.
Después de tomarnos un café y refugiarnos un poco de la lluvia que había empezado a caer, seguimos con nuestro recorrido por una de las calles comerciales más importantes de la capital lisboeta: RUA AUGUSTA. Es la calle de tiendas por excelencia aunque, otras dos que son paralelas a ella (Rua da Prata y Rua do Ouro) también son bastante comerciales. La Rua Augusta te lleva de cabeza a la plaza más emblemática de Lisboa: la PLAZA DEL COMERCIO. Antes pasas por debajo del ARCO DEL TRIUNFO que se construyó para celebrar la reconstrucción de la ciudad tras el gran terremoto de 1755.
En el centro de la PLAZA DEL COMERCIO se alza la estatua dedicada a Jose I, que era el rey de Portugal cuando ocurrió el fatídico terremoto.
Esta plaza fue en su día la puerta principal de la ciudad, la entrada por la que llegaban los barcos mercantes. Estaba poniéndose el sol y las vistas hacia al río desde allí eran espectaculares.
Paseamos por todas las calles comerciales y poco a poco emprendimos el camino de vuelta al hotel (de nuevo caminando). Pasamos por ROSSIO y PLAZA FIGUEIRA de nuevo. En ROSSIO pudimos contemplar el árbol de Navidad más grande de Europa. Todas las plazas y calles lucían preciosas adornadas de Navidad. Volvimos de nuevo por la AVENIDA LIBERDADE. Este día cenamos cualquier cosa en el alojamiento y nos fuimos a dormir para afrontar el siguiente día con energía. Nos esperaba un día muy completo que os contaré en el siguiente post.


































¡FELIZ DÍA!

Share This:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *